Qué lindo día de principios de verano. Ideal para bañarte en el jardín, en el claroscuro de la sombra del sauce. Mientras jugueteas con el patito de goma voy echándote agua calentita con la esponja. Entonces me doy cuenta de que intentas coger el chorro de agua que, como una columna de ciristal, cae de la esponja. El agua se escurre entre tus dedos pero tu lo intentas una y otra vez sin conseguirlo y sin comprender cómo es que no puedes asir aquello que ves con tanta claridad.
Porque yo, divertido, una y otra vez recogía agua y la dejaba escurrir al alcance de tu mano mientras reía contigo. Ja, ja... ¿ja?:
Cuántas veces yo mismo he perdido tantas cosas importantes intentando alcanzar columnas de agua que tan ciegamente veía atractivas y reales. Tal vez éste no sea un cuento para ti, tal vez éste sea un cuento para mi.
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