Tratamos de convencernos de lo bueno que para ti va a ser llevarte a la guardería. Una y otra vez nos repetimos que necesitas estar con más niños, que buscaremos la mejor de las instalaciones con el personal mejor preparado. Nos fijamos en tus gestos y llamadas cuando en el parque o en el super te cruzas con otro bebé y sonreímos pensando que queréis jugar juntos. La razón intenta mitigar el sentimiento pero no puede, duele dejarte en otra casa, en otras manos.
Hemos buscado mucho y nos hemos asesorado bien con otras mamás. Nos recomendaron El Charco y fuimos a verla, nos gustó y nos inspiró confianza. Pero fuiste tu quien la eligió cuando, visitando la sala de los bebés, quisiste dejar mis brazos para echarte al suelo a gatear yendo en busca de los juguetes. Ese detalle y el cariño que mostraron las chicas que allí trabajan nos ayudó a decidir.
Todos los niños llevan con ilusión a sus papás los dibujos y las figuras de plastilina que hicieron en el cole. Tu también, en tus primeros días de guardería, nos has traído el primer regalo: Un buen catarro.
Se que nada es como en casa, lo veo en tus ojos que se agarran con súplica a los nuestros cuando te dejamos por la mañana. Apenas un beso apresurado para no alargar el mal trago. También a ti te duele dejarnos en otra casa, en otras manos.
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